
24 Sep Isadora
…y él apareció…la cruzó en la vereda como tantas otras veces y no dejó de hablarle hasta que finalmente ella lo miró.
Cuando Isadora cruzó la mirada con la de él sintió su corazón latir nuevamente. En su interior ella sabía que lo iba a encontrar, porque esa mañana lo había sentido cerca y tenía ese sentimiento que con tanto esfuerzo había aletargado y escondido no solo de las demás personas sino también de ella misma.
Y la pregunta volvió a surgir igual que tantas otras veces…Cómo puede ser que siendo un Federal tan incorruptible en su trabajo puede ser tan egoísta y egocéntrico como hombre? Cómo pude enamorarme de ese ser? Cómo puede ser que después de todo lo que me hizo aún lo ame?
Fue muy poco el tiempo de la charla porque Isadora quería salir corriendo, quería huir de su cercanía. El solo hecho de verlo, hablar y escuchar su voz hizo que se diera cuenta que la herida no había cerrado, que su corazón aún latía por él y que al igual que siempre lo podía sentir cuando estaba cerca.
Ella sabe que solo el tiempo puede sanar su corazón y también sabe que lo va a encontrar varias veces, pero es parte de la sanación. Es parte de reconocer y aceptar que no pueden estar juntos, que son tan distintos como el agua y el aceite, como el día y la noche…El Federal jamás va a dejar de ser quien es ni tampoco va a dejar su egoísmo de lado y ella por su parte no va a cambiar por él…ya no! Aunque lo intentó pero no dio resultado. Lo mejor fue, es y será no volver a estar juntos.
Historias como la de Isadora y el Federal hay muchas…Así como también los sentimientos que aunque no sabemos bien el por qué están tan latentes en nuestro corazón como el aire que respiramos…Son parte de nuestra vida y nuestras propias experiencias…
Recuerden: Permítanse amar, permítanse vivir. Nunca se sabe cuando nuestra vida de un giro y tengamos que poner en práctica todo lo aprendido…
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