
12 Abr Pascua
Días de guardar silencio. Días de reflexión. Días de reencuentros…Cuánta hipocresía!!!
El ser humano se olvidó cuál es su misión en esta tierra. Se olvidó cuál es su misión para con el prójimo…Qué tristeza…
Conmemoramos la muerte y resurrección de Cristo…pero alguien se puso a pensar qué significa? Alguien se puso a pensar realmente en la vida de Jesús?
Jesús el Cristo o Misha o Sheshua vino al mundo para enseñarnos que con Amor todo es posible. Él fue uno de los más grandes rebeldes de la historia, sus armas eran la palabra, la oración y el amor. Ese amor puro y noble que rompe cualquier estructura. Nos enseñó que hay que luchar por lo que queremos pero sin dañar a nadie. Nos enseñó que es tiempo de terminar con las medias tintas, con la tibieza del corazón.
Jesús el Cristo no murió en la Cruz para abrirnos las puertas del Cielo, su misión fue más allá. Vino a esta tierra a instaurar un nuevo orden, algo que era desconocido para la época. Nos mostró un Padre amoroso, un Padre peregrino que camina con su pueblo. Nos recordó que en cada uno de nosotros vive la Luz y el Amor de Dios.
Jesús dio su vida por nosotros y cómo le agradecemos…matándonos entre nosotros, lastimando nuestra tierra, lastimando a nuestros propios hijos…Cuánta puja de poderes tambaleando en la fragilidad del ser humano…Poderes políticos y religiosos están creando su propia Torre de Babel…Qué tristeza saber que el nombre de Dios es usado para destruirnos…
Jesús tiene Fe en nosotros, por eso se sacrificó…Nos mostró que no hay nada más grande que el Amor. De nada nos sirve ir a misa los domingos y cumplir con rituales preestablecidos, si vamos por la vida criticando, juzgando y señalando con el dedo al prójimo.
Es tiempo que el ser humano deje de ser hipócrita con lo que piensa y siente.
Recuerden: Dentro de nuestro corazón hay una luz blanca que brilla siempre. Esa es la energía del Cristo, háganla brillar, sientan la Luz, respiren la Luz y honren la muerte y resurrección del Cristo siendo mejores personas…Sin insultos ni agresiones, que lo único que dejan es una sabor amargo en la boca y enfermedades en nuestro cuerpo físico y alma.
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