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¿Por qué juzgamos?

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25 Feb ¿Por qué juzgamos?

¿Por qué juzgamos?¿Por qué permitimos que nos juzguen?
Somos producto de una sociedad en donde los valores están tergiversados.
Nos encontramos inmersos en una vorágine de criticas que solo nos lleva a decepcionarnos de nosotros mismos por no cumplir con «ciertas reglas» que la sociedad impone.
Siempre se dice que no hay que contar nuestras cosas a cualquier persona, porque se corre el riesgo de terminar en la boca de un montón de seres que no conocemos hablando de nosotros.
Muchas veces confiamos en alguien que nos brinda su tiempo, su charla, su paciencia y es solo un instante en que nos aflojamos y contamos una parte de nuestra vida. Y se siente bien saber que podemos contar con alguien.
Pero que pasa cuando en determinado momento esa persona con la cual nos abrimos se cree con el derecho de juzgarnos o poner en duda nuestro accionar en determinadas situaciones?
La realidad es que nadie absolutamente nadie puede sentirse o pensar que tiene la capacidad para juzgar nuestras decisiones. Cada persona es un mundo y no importa cuántos estudios o doctorados o licenciaturas tenga quien nos juzgue. No importa si tiene o no una profesión u oficio. No importa cuántos libros haya leído o cuántas citas de filósofos o psicólogos o médicos pueda citar.
El conocimiento sin la experiencia de vivir es simplemente conocimiento.
Son pocas las personas que se animan a vivir y sentir con el corazón. Solo cuando saltamos al vacío con la convicción de saber que vamos a estar bien y nos animamos a salir de nuestra zona de confort es que damos los primeros pasos a la sabiduría.
Pero cuando comenzamos a poner el alma en cada día que vivimos y nos arriesgamos a vivir día a día aplicando el conocimiento que tenemos es el momento de dar los primeros pasos a la sabiduría.
Esa sabiduría ancestral que corre por nuestro interior y que no se encuentra en ningún libro escrito por hombres. Está grabada a fuego en nosotros mismos.

Recuerden: Una vida sin pasión, sin alma, sin amor es solo un envase vacío.

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